Difícil, duro partido para Independiente por Copa Sudamericana. En el Defensores del Chaco, el Rojo visitó a Guaraní con la ilusión de llevarse tres puntos y acomodarse bien en el grupo, pero esto no fue así.
En el inicio, el Rey de Copas fue superior. Con transiciones rápidas, los de Avellaneda superaron al local en el medio y llegaban con facilidad, aunque la defensa paraguaya fue casi implacable para despejar.
Para colmo, una jugada dudosa fue nuevamente cobrada en contra del más grande. Tras un remate, Gustavo Vargas despejó la pelota y los jugadores de Independiente pidieron penal. Pero al árbitro no le parecio.
Hasta parecía apurado porque saquen el córnerEl encuentro siguió, y cada vez se animaba más Guaraní. Sin embargo, estaba lejos del arco, y el propio Independiente le facilitó la ventaja. En una jugada totalmente intrascendente, Sebastián Valdéz la quiso bajar para Rodrigo Rey y la dejó corta. Vargas, el que había cometido el presunto penal, anticipó a Rey y puso el primero para empezar ganando.
Esto puso nervioso a un Rojo que no venía haciendo mal las cosas, y llegó lo insólito.
A falta de pocos minutos para el entretiempo, Iván Marcone metió un planchazo innecesario y, tras revisión en el VAR, el juez le mostró la tarjeta roja, de una manera increíble.
Independiente perdía y tenía un jugador menos, pero no era menos que Guaraní.
Así lo demostró en la segunda mitad, en la que tuvo coraje para ir a buscarlo y lo consiguió. A los 14 de la segunda parte, Álvaro Angulo mandó un centro pasado para que Felipe Loyola llegue por atrás e iguale el trámite.
Rojo era más y merecía el segundo. Con coraje y fútbol, llegaba y estaba cerca, pero no concretaba. Ellos, en un contrataque, ganaron un tiro libre inventado por el árbitro, y llegó el triunfo: Rey quiso despejar el centro, la pelota le rebotó a Vargas, y partido 2-1 para el Local.
Al partido le quedaba poco, e Independiente ya no tenía respuestas para el golpe que significó el 2-1. Cuando el árbitro pitó el final, el Rojo se quedó con una dura derrota. Era superior, pero un error grave le costó el primer gol y otra infracción infantil le sacó un jugador de la cancha. Ante esas adversidades, lo empató y se puso en partido, pero terminó cayendo por la mínima en el final. La realidad es que, para competir, hay errores que no se pueden cometer, y esta vez el Rojo los pagó caro