Huracán derrotó a Boca por 1 a 0, por la fecha 3 de la Zona A del Torneo Clausura. Matko Miljevich marcó el único gol del encuentro.
Boca sigue en caída libre: hoy volvió a perder, esta vez ante Huracán y volvió a dejar una pálida imagen desde lo futbolístico, incluso involucionando de lo que fue la derrota entresemana ante Atlético Tucumán por Copa Argentina.
Hoy Russo otra vez metió mano en el equipo pero nada cambió, con un equipo inconexo, que ni siquiera tuvo la rebeldía que por lo menos había mostrado por momentos ante el Decano. Tres volantes centrales que no pisan el área, un doble 9 demasiado estático, con laterales imprecisos y todo el peso de la creación recayendo sobre un bajo Velasco que, pese a intentarlo, sigue en el debe.
Porque Huracán salió a llevárselo puesto y estuvo muy cerca de marcar el primero en el arranque del partido, con un par de chances claras, la mayoría generadas por una presión alta y la tremenda imprecisión del fondo xeneize, que le costó hacer pie en el encuentro.
Primero con un cabezazo de Pereyra que se fue alto, minutos más tarde con un tiro de Cabral que tapó Marchesín, que tuvo una enorme reacción con el pie en una pelota parada, tras un cabezazo de Paz que se desvió en Advíncula y que el arquero llegó a tapar con el pie.
Y ese fue el gran desarrollo de la primera etapa, con el local proponiendo e intentando y Boca resistiendo sin muchas ideas.
En el entretiempo, un retrato del momento. Milton Giménez estaba listo para ingresar, pero con los once jugadores ya en el campo. Nadie terminaba de entender quien salía, hasta que desde el banco salió la indicación y fue Merentiel que terminó siendo reemplazo, quien se fue directamente al vestuario.
Y el cambio casi que hasta aisló mas a los delanteros, con un Giménez más estático que Merentiel, facilitando el trabajo de los centrales quemeros.
Huracán seguía dominando pero no podía quebrar a un Marchesín que era la gran figura del encuentro, volviendo a tapar chances claras del Globo, como contra Gil y alguna de Tissera.
Sin embargo, tras un centro desde la izquierda de Ibáñez, un centro que no pudo ganar pero luchó Tissera y un toque atrás de Gil, Miljevic apareció desde atrás entrando al área para colgar la pelota contra un palo y marcar un golazo para poner el 1 a 0 cerca de los 20 minutos.
El gol volvió a noquear a Boca, que no tenía reacción y solo se dedicaba a transitar en el partido, sin querer ni poder ni saber cómo ir a buscar el empate y sufriendo cada embate local.
Con Cavani y Belmonte afuera, Zenón y Alarcón adentro Russo intentó darle algo más de juego, pero nada cambió, con otra jugada que marca de cuerpo entero el momento: Alarcón quiso parar la pelota, se le fue por debajo del pie y la contra casi termina en gol de Huracán, que de haber estado más preciso podría haber marcado más goles para transitar con más tranquilidad el cierre del encuentro.
Porque Boca ensayó una reacción, pero el único tiro al arco del partido llegó cerca de los 90 minutos, con un tiro débil de Zenón que controló sin problemas Meza.
Intentó con algún centro perdido al área pero sin poder generar nada ante una defensa local que, en lo poco que fue exigida, respondió con seguridad.
Fue final y victoria de Huracán, que se recuperó de las dos caídas que había tenido en el arranque del torneo y que quiere volver al nivel del semestre pasado, pensando en la triple competencia que se le avecina (Clausura, Copa Argentina y Copa Sudamericana, donde en dos semanas enfrentaá a Once Caldas de Colombia).
Paupérrimo momento del Xeneize, que hizo historia pero de la negativa: logró la racha negativa más grande de su historia sin victorias, con 11 partidos (6 empates y 5 derrotas), donde su última victoria fue el 19 de abril, cuando le ganó a Estudiantes 2 a 0.
Con niveles que alarman y respuestas desde el banco que no llegan, con algún escándalo dirigencial que no suma y envuelto en incertidumbre, Boca entró en un espiral descendente de autodestrucción donde no parece encontrar la salida.