El Verde no lució en Parque Patricios, pero logró su objetivo de llegar a la segunda ronda del torneo continental.
La serie ya venía condicionada por el 3-0 de la ida, en uno de los mejores partidos de Atlético Nacional en la segunda era Osorio y las alineaciones de cada bando parecían confirmarlo: la de Huracán con varios juveniles y sobre el papel un sistema táctico poblado de defensas y volantes; la del visitante con algunas sorpresas, pero con nombres suficientes para el 1-1 que concretó el pase a segunda ronda de la Copa Sudamericana.
El trámite del juego fue diametralmente opuesto y mostró a dos equipos muy distintos a cómo se pensaron en la previa: Huracán con más amor que talento complicó por varios pasajes, al punto de lograr el descuento, aunque algo tardes pues los colombianos ya habían logrado el valioso gol de visitante. Del otro lado, un Nacional poco conocido, incómodo, lejos de poder jugar bien y cayendo en la dinámica local de medirse más en lo físico que con la pelota en los pies.
Osorio tampoco se olvidó que en tres días lo espera un partido importante en la Liga, nada menos que ante Independiente Medellín con la carga de volver a ganar en el Atanasio Girardot (pese a que será visitante en efectos del calendario), de mantenerse en la punta del campeonato y la comparación inevitable que hará respecto a los duelos paisas del semestre pasado que terminaron con goleadas a favor.
De ahí que Brayan Rovira, Jefferson Duque y Jarlan Barrera hayan ingresado para refrescar un poco al equipo, a intentar jugar a lo conocido, pero se hayan encontrado con un equipo que la peleó hasta el último minuto y que seguramente le dejará conclusiones importantes al cuerpo técnico a la hora de enfrentar este tipo de competencias donde la debilidad del rival queda solo en la previa, pues en la cancha se pueden dar grandes sorpresas.