Este martes, Dario Orfila pasará por Estancia Chica para despedirse del plantel y cerrar los últimos detalles de su salida. Aunque el encuentro será formal, la decisión ya está tomada y oficializada: el entrenador dejó de ser el técnico de Gimnasia y Esgrima La Plata.
En su lugar asumirá Fernando Zaniratto, quien tendrá por delante un desafío mayúsculo: dirigir al equipo en el Clásico Platense frente a Estudiantes, un duelo que llega en un contexto caliente tanto por los resultados como por el clima interno.
Más allá de que la rescisión no se dio en los mejores términos, el ciclo de Orfila estaba agotado. Cuatro victorias, un empate y siete derrotas marcaron su campaña, y la falta de sintonía con el plantel terminó de sellar su salida.
La relación se fue deteriorando con distintos episodios: la marginación del “Pata” Castro, el conflicto entre Insfrán e Ingolotti, y la decisión de enviar a Pintado al banco fueron puntos de quiebre. Aunque públicamente se intentó mantener la calma, puertas adentro los jugadores ya no respondían, y los resultados lo dejaron en evidencia.
Con Orfila fuera de escena, Zaniratto tendrá la misión de reanimar a un equipo golpeado y encarar uno de los partidos más importantes del año con la ilusión de volver a encender a la gente del Lobo.