Estudiantes derrotó a Boca por 1 a 0 en la Bombonera, por la fecha 11 del torneo. Mauro Boselli marcó el único gol del encuentro.
En un partido de nivel discreto para abajo, el Pincha de Domínguez se aprovechó del mal momento que vive Boca, lo golpeó cerca del final de encuentro y dejó al Xeneize envuelto en aun más dudas de las que trae a cuestas.
Porque Almirón (un poco por rotación y otro poco por niveles que siguen flojos) movió casi todo con respecto a su debut, pero el rendimiento fue casi el mismo: un equipo apático, que tiene algún chispazo sostenido por alguna individualidad pero que en general deja muchas dudas y casi ninguna certeza.
Porque hasta las jóvenes promesas comenzaron a entrar en un espiral de rendimientos bajos al que ya habían entrado muchos grandes.
Del debut con derrota ante San Lorenzo, solo repitieron Romero, Valentini, Varela y Benedetto, pero los que entraron no aportaron demasiadas soluciones.
Se empieza a querer notar la mano del DT en este nuevo arranque de ciclo, pero aún le cuesta al Xeneize. Hoy, hubo buenas intenciones queriendo salir jugando desde el fondo desde el inicio, pero cometía errores casi infantiles con pases que caían en jugadores de Estudiantes, solo no aprovechados por la pasividad del Pincha, al que siempre se lo vio cómodo con el empate. Tanto que prácticamente no inquietó a Chiquito Romero en 80 minutos de partido.
El local tampoco hizo demasiado, con una tenencia que se hacía demasiado espesa y no generaba demasiado.
Al comienzo del primer tiempo tuvo su momento Boca. Salió con algo más de ímpetu, más ganas y estuvo cerca de noquear a un Estudiantes demasiado pasivo. Así, Merentiel tuvo un par de chances, Benedetto lo mismo, pero no terminó de ser claro de cara al arco y desaprovechó su rato.
Y el partido se fue metiendo en el terreno del empate cantado, entre un equipo que no sabía qué hacer para lastimar al rival y otro que parecía no querer hacerlo.
Sin embargo, en una de las últimas jugadas, los Godoy combinaron bien por derecha, Zuqui envió un gran centro y Boselli con una mejor definición de chilena/tijera puso el 1 a 0, ante la pasividad del total de la defensa Xeneize.
En desventaja, con una Bombonera que levantó temperatura y que cambió murmullos por reproches, más la poca reacción del equipo, Boca se fue del partido y todo fue un combo letal para las aspiraciones a un posible empate.
Y fue final, con un equipo que se fue envuelto en silbidos y reprobaciones, que perdió su cuarto partido consecutivo, tres seguidos de local (algo que no sucedía desde el Metropolitano 1971) y que preocupa la gran cantidad de niveles individuales que están en un muy bajo nivel. Por qué, ¿qué culpa puede tener Almirón (quien asumió hace poco menos de una semana) de los errores de concepto, los pases sencillos errados o la poca reacción de sus jugadores?
La lupa se ha corrido del banco de los suplentes y se mueve hacia el campo donde, últimamente, juegue quien juegue lo hace en bajo nivel.