Simpatizantes del Aurinegro rompieron el alambrado, arrojaron piedras e intentaron ingresar al campo de juego en el cierre del Reducido. Facundo Tello suspendió el encuentro por falta de garantías y el Matador cordobés confirmó su ascenso tras ganar la serie 3-1.
Lo que debía ser una fiesta deportiva terminó envuelto en tensión y violencia. En los minutos finales del duelo entre Deportivo Madryn y Estudiantes de Río Cuarto, correspondiente al segundo ascenso a la Liga Profesional, el reducto patagónico se transformó en un caos absoluto: un grupo de simpatizantes locales rompió el alambrado perimetral, arrojó piedras e incluso amenazó a los jugadores ingresando al campo de juego.
La situación se volvió inmanejable y obligó a la intervención policial. Entre corridas, enfrentamientos y proyectiles que seguían cayendo desde la tribuna, Facundo Tello tomó la única decisión posible: dar por finalizado el partido por falta de garantías, preservando la integridad de todos los protagonistas.
Hasta ese momento, el marcador estaba 1-1, resultado que le daba a Estudiantes de Río Cuarto el ascenso a Primera gracias al global de 3-1 tras su victoria 2-0 en la ida. Con la suspensión, el Matador cordobés confirmó su regreso a la élite del fútbol argentino.
El cierre abrupto no opacó el logro histórico para el conjunto de Iván Delfino, que selló una campaña sólida y celebró en medio de un contexto inesperadamente hostil. Lamentablemente, la definición del Reducido quedó marcada por los disturbios que nada tienen que ver con el espíritu del deporte.
Si querés, te armo una versión extendida integrando esta nota con la anterior del ascenso y el análisis del partido.