El club salteño enfrenta una crisis tras la desvinculación de Luis Olivera y Marcelo Herrera, en medio de acusaciones por deudas relacionadas con apuestas y sospechas de conducta antideportiva.*
Gimnasia y Tiro de Salta atraviesa un momento crítico luego de que dos de sus futbolistas, Luis Olivera y Marcelo Herrera, rescindieran sus contratos en medio de un escándalo vinculado a apuestas deportivas. Aunque la salida de Herrera aún no fue oficializada, la de Olivera fue confirmada por el club, que comunicó que la rescisión se dio de común acuerdo por «cuestiones personales».
El conflicto se intensificó cuando dos individuos se presentaron ante dirigentes del club reclamando una deuda atribuida a uno de los jugadores, presuntamente relacionada con apuestas deportivas. Tras dialogar con Olivera, este reconoció su problema de adicción al juego y solicitó la rescisión de su contrato, indicando que la situación afectaba su desempeño profesional. Actualmente, el futbolista se encuentra bajo asistencia profesional.
Las sospechas sobre posibles conductas antideportivas se acrecentaron tras un partido contra Deportivo Madryn, en el que Olivera recibió dos tarjetas amarillas en momentos clave del encuentro, lo que generó inquietudes sobre su comportamiento en el campo.
Este caso se suma a una serie de incidentes similares en el fútbol argentino, donde jugadores de categorías inferiores han sido vinculados a apuestas ilegales y conductas antideportivas, evidenciando una problemática creciente que afecta la integridad del deporte.
La situación en Gimnasia y Tiro pone de relieve la necesidad de medidas más estrictas y programas de concientización para prevenir la influencia de las apuestas en el fútbol, especialmente en divisiones donde los controles son menos rigurosos.