Viajar a Mataderos, tierra donde nació el club Nueva Chicago hace ya más de 100 años, es una sensación muy linda porque se huele a cultura gauchesca, parrillas, calles coloridas y gente muy pasional.
Y esas sensaciones también se percibían apenas ingresé al estadio República de Mataderos donde se desarrolló el encuentro por la decimosegunda fecha de la Primera Nacional entre Nueva Chicago y Estudiantes de Caseros. Mucho aliento, banderas y alegría del público local a pesar de que se encontraba en el último lugar de la tabla y sin ninguna victoria en esta temporada en once jornadas disputadas.
Pero las rachas se cortan, y esta tarde ese clima esperanzador sirvió para que los jugadores locales logren su primer triunfo en esta temporada por 2 a 1 ante el conjunto de Caseros, que tuvo la oportunidad de ponerse en ventaja en el comienzo del complemento por intermedio de un penal que atajó el arquero Silva. Lo que hubiera sido muy injusto por la cantidad de situaciones favorables de gol que tuvo el equipo que conduce Rodolfo De Paoli a lo largo de los noventa minutos y que narraré a continuación.
Desde los primeros minutos y antes de que llegara el primer gol, el Torito había generado dos situaciones favorables para abrir el marcador. Pero fue a los nueve minutos por intermedio de su mediocampista central Gonzalo Miceli, con un remate desde afuera del área muy bien dirigido al palo izquierdo del arquero visitante, que el conjunto local abrió el marcador para que explotaran los simpatizantes de Nueva Chicago.
Luego, entre ese gol y la primera media hora del partido, el local continuó siendo dueño de las ocasiones que se generaban en Mataderos. Hubo dos situaciones nuevamente claras dentro del área visitante a través de jugadas colectivas que terminaron en centros atrás que no llegaron a ser conectadas por los atacantes del Torito.
Y a los 30 minutos tampoco pudo ser desviada al gol una arremetida en velocidad y guapeza que realizó Valentín Viola sacándose de encima a dos jugadores de Estudiantes y tras enviar el centro atrás no llegó a conectar Asenjo. A esa altura la gente local se enojaba porque sabía que tenía que estar en ventaja por varios goles de diferencia.
Pero en los últimos quince minutos de la primera etapa, se vio lo más peligroso de Estudiantes, cuando a los 38 minutos través de un gran centro desde la izquierda de Lautaro Montoya que cruzó toda el área, le quedó servida al lateral derecho Hugo Silva que remató al lado del palo.
En el último minuto del primer tiempo se produjo la chance más clara para el Pincha, cuando le quedó a González Metilli dentro del área grande la posibilidad de rematar y su disparo peligroso fue desviado por el seguro arquero Agustín Silva.
Y como dice el dicho, los goles que se erran en un arco se convierten en el otro, cuando se jugaba tiempo de descuento un tiro libre centro muy bien ejecutado por el que mejor maneja la pelota en Estudiantes, Francisco González Metilli, fue desviado involuntariamente por intermedio de una palomita del defensor local Gonzalo Vivas, que se clavó a la derecha del arco propio.
El complemento comenzó con la primera clara para el dueño de casa, muy buena habilitación de Viola para que Asenjo se fuera solo para enfrentar al arquero Altamirano. Pero su disparó se fue por arriba del travesaño, incomodado por el defensor Pincha que lo perseguía de atrás.
Y para más enojo del público de Chicago, después de esa situación vinieron dos ocasiones clarísimas de ponerse en ventaja para el Pincha. Primero salvaron sobre la línea una jugada bien elaborada por el equipo visitante y luego Agustín Silva le atajó un penal al ingresado Matías Gallegos, que tiró débil a la izquierda del guardameta local.
Pero a los 17 minutos del complemento, el experimentado capitán Daniel ¨Cata¨ Díaz envío un centro preciso desde treinta metros al corazón del área Pincha que fue conectado con una preciosa palomita del atacante ex Racing Viola, que hizo estallar en un grito ensordecedor de gol a los más de 15 mil hinchas que había en el estadio y que esperaban festejar un triunfo desde el 14 de abril pasado -cuando el Verde y Negro ganó su último partido 1 a 0 ante Sarmiento de Junín en la temporada anterior-.
A partir de ahí fue rezar y esperar a que el juez Yoel Falcón Pérez pitara el final del encuentro. Luego de los cinco minutos de adición, Mataderos explotó de alegría por volver a festejar un triunfo, pero más que nada por que sumó tres puntos valiosos para empezar a respirar en la zona baja de la tabla de posiciones.
Redactor: Pablo Miotti ( @PabloMiotti1 )


