Independiente perdió por 1 a 0 ante Banfield en el Libertadores de América. Luciano Lollo marcó el único gol del partido.
En un Libertadores que terminó en un ambiente mucho más que hostil, Banfield se aprovechó de la impaciencia y el desconcierto de Independiente y se llevó un triunfo muy importante, golpeó en el momento justo y se cerró muy bien atrás.
Lejos quedaron esos momentos en los que se pensaba que, si ganaba los partidos que le quedaban, Independiente podría llegar a la cima del Torneo. Y eso que esos momentos fueron hace poco menos de un mes.
El Rojo mostró una cara más que pobre, no se le cayó una idea y se fue envuelto en silbidos, con la gente muy fastidiada con el equipo.
El primer tiempo fue un espanto. Mucho roce, pierna fuerte y protestas por todos lados. Banfield le cedió la pelota y el terreno al local, que intentaba tocar y asociarse, pero sin generar peligro, ante un Arboleda que solo fue un espectador.
El Taladro tampoco generó demasiado peligro; intentó salir en alguna contra, pero solo tuvo un par de remates que no llegaron al arco, de Dátolo y de Urzi.
En la segunda mitad, ambos se soltaron un poco más y el partido tuvo algo más de vuelo. Banfield salía de contra y lastimaba con los córners y de tanto ir, tuvo premio. Lollo cabeceó 3 veces seguidas en el área contraria y la tercera fue la vencida, ante la floja marca de Romero. 1-0 y a su juego lo llamaron. Los de Falcioni se apegaron más que nunca a su guion, luchando cada pelota y refugiándose en el área de
Arboleda, que ahora si tenía más trabajo, pero sólo cortando centros, porque al Rojo no se le cayó una idea. Manejó la pelota, pero se resumía en centros frontales a pedir de los centrales visitantes, que sacaron todo por arriba.
Algún intento de Romero y nada más, muy pobre para un equipo que, en la teoría, tenía muchísimo más para ofrecer. Los cambios no ayudaron y el clima se caldeó tanto que cualquiera que entraba o salía lo hacía silbado. La hinchada estalló contra los jugadores, que adentro no ofrecieron respuestas y se entregaron mansamente a la derrota.
Banfield cierra el año fuera de la zona de descenso y con ciertas esperanzas de cara al futuro, con la aparente continuidad del Emperador Falcioni en el banco y la sensación de que, con ciertos retoques, no sufrirá mucho la pelea de abajo.
Independiente, por su parte, se va envuelto en sus problemas y con un año lleno de incertidumbre. Refuerzos caros que no rindieron, referentes que bajaron mucho el nivel, cuerpos técnicos que no dieron en la tecla, problemas económicos y diligénciales y la poca paciencia de la gente conspiraron para que el Rojo tuviera un año más que complicado. El horizonte marca muchas idas y pocas llegadas, habrá que esperar para ver si Berón continúa sentado en el banco o se busca una variante.
Mientras tanto, el Rojo sigue en problemas.

