Gonzalo Montiel, el lateral de River y la selección Argentina charló con Sergio Rek en Jogo Bonito (Late 93.1) , repasando su presente, pasado y futuro no solo en River sino en la Selección Argentina
El lateral de River, antes fue central y recuerda ese momento «En Primera jugué solamente 2 partidos de central. Gallardo me fue poniendo de lateral, me afirmé y me quedé en ese puesto. Hoy en día, me siento lateral pero no tendría problema de jugar de central si el equipo lo necesita»
Sobre la influencia de Gallardo en su juego “Gallardo me perfeccionó mucho y me ayudó en ataque. No solamente con la pelota en el pie sino en cómo picar al espacio y meter diagonales. Aprendí mucho»
En relación a su actualidad y crecimiento individual «Todavía tengo mucho que mejorar. Un aspecto es la definición y poder llegar más al gol»
Pasando un poco por su paso en estas primera dos fechas de las eliminatorias, primero sobre Ecuador «Sabíamos que los extremos de Ecuador eran muy rápidos y tenía que estar enfocado en la marca. Primero, soy defensor. Quizá no era un partido para atacar tanto. Me gusta pasar al ataque, pero lo principal es defender»
En relación a la altura de La Paz (partido con Bolivia) «En la entrada en calor en #Bolivia me costó mucho y me faltaba el aire. Apenas arrancó el partido me sentí bien y en los últimos minutos estaba muy cansado. Por ser la primera vez, me sentí muy bien».
También nos dio un panorama sobre el predio en Ezeiza «El River Camp está hermoso para jugar. El pasto está muy bien»
Más allá de que en horas inicia el torneo local, opino sobre el cruce de los octavos de la Copa Libertadores «Estamos enfocados en Paranaense y luego seguiremos viendo para que estamos en la Libertadores. Todavía falta para saber si somos candidatos o no».
En unos meses se le termina el contrato y mientras espera para renovar «Tengo la ilusión de estar en Europa, pero estoy tranquilo y feliz de estar en River. Soy un agradecido al club».
Recordando sus primeros pasos en el club «Soy Virrey del Pino y nosotros entrenábamos cerca de Tecnopolis. Luego me pude acomodar en la pensión y fue más cómodo. Viajaba todos los días 2 horas y media de ida y otras 2 y media de vuelta».
«Vivía en una calle de tierra. Siempre andaba con las mismas zapatillas y cuando llovía, se llenaba todo de barro. Cada peso que tenía, lo usaba para ayudar a mis viejos. Por suerte ahora ellos se pudieron mudar» siguió contado sobre sus inicios