Gimnasia derrotó a Independiente por 3 a 1, por la 17va fecha del torneo. Benjamín Domínguez, Leonardo Morales y Nicolás Contín marcaron para el local, mientras que Leandro Fernández había puesto ventaja al Rojo.
Y el Lobo es el nuevo puntero. Al menos hasta que juegue Atlético Tucumán, el Lobo es el líder, tras remontar un partido que lo había encontrado en desventaja desde el inicio.
Tras las explosivas (y algo desafortunadas) declaraciones del presidente de la institución después de la decisión del plantel del Lobo de no concentrar, Gimnasia sacó pecho y se subió a la punta del campeonato.
Salió mejor el local, más metido en las divididas y apretando a un Independiente, aunque sin generar peligro.
En ese contexto, un pelotazo largo de Insaurralde encontró a Ferreyra más metido en el partido que a la defensa del Lobo, tocó atrás y Leandro Fernández de frente al arco puso el 1-0, tras una floja respuesta de Rey.
El gol despabiló al local, que comenzó a ir con más empuje que futbol, pero metiendo y ganando todas las divididas, ante un Independiente demasiado pasivo.
El empate llegaría tras una pelota parada: Domínguez tomó el rebote tras un córner de Aleman y, con un derechazo sensacional, colgó la pelota del ángulo y puso el 1-1.
El Lobo siguió buscando el segundo y tuvo alguna con Contín, pero fue aquietando el ritmo a medida pasaban los minutos, ante un Rojo que no tenía muchas ideas.
En la segunda etapa, el visitante salió dormido, Gimnasia metió dos golpes de nocaut y liquidó el encuentro.
Tras una falta en mitad de cancha, centro de Aleman y cabezazo goleador de Morales para poner el 2-1 y darle la ventaja al Lobo que, casi de inmediato, conseguiría el tercero.
Tras una buena jugada y el centro y desborde de Enrique, Contín apareció solo en el área chica entre los centrales y cabeceó al gol, tras una floja cobertura de Sosa.
En 10 minutos, Gimnasia se ponía 3 a 1 y liquidaba la historia ante un Independiente que sufrió todo lo que le quedaba de partido, mostrando una flaqueza emocional alarmante, sumada a la ya conocida flaqueza futbolística.
Falcioni movió el banco, pero ninguna de las variantes (Benegas, Cazares, Hachen, Pozzo) le dio soluciones. Al contrario. Embarullaron más a un equipo que no le encuentra la vuelta a los partidos, incluso cuando arranca ganando la mayoría de ellos. Hace lo más difícil, que es ponerse en ventaja y después se cae. Encima, hoy se encontró con un Gimnasia que aprovechó cada ventaja que le dio.
Fue final y victoria del Lobo, que se trepa a la punta del campeonato, quiere dar el golpe y, al menos hasta el lunes, será líder en soledad.

