Un 14 de mayo de 1953 quedó grabado para siempre en la historia grande del fútbol argentino. Aquel día, en el estadio Monumental de Buenos Aires, la Selección Argentina logró su primer triunfo ante Inglaterra, venciendo por 3 a 1 en un amistoso que terminó por convertirse en una auténtica gesta deportiva. Pero más allá del resultado, el partido quedó inmortalizado por una obra de arte: el famoso gol de Ernesto Grillo.
Corría el minuto 42 del primer tiempo cuando Grillo, mediocampista ofensivo de gran clase y personalidad, encaró por la izquierda, eludió rivales y, casi sin ángulo, sacó un zurdazo que se coló entre el arquero y el primer palo. El tanto, aún hoy considerado uno de los más emblemáticos del fútbol nacional, fue un símbolo de talento criollo y una reivindicación frente al poderío del fútbol británico de la época.
Aquella victoria tuvo una resonancia especial en el contexto de la posguerra y del creciente orgullo futbolero argentino. Enfrentar y derrotar a Inglaterra no era solamente un logro deportivo, sino también un acto de afirmación cultural. El Monumental vibró con un equipo que desplegó coraje, técnica y un estilo propio, frente a una potencia que por entonces aún se consideraba la cuna incuestionable del fútbol.
Tanto significó ese gol que, con el tiempo, el 14 de mayo fue instituido como el «Día del Futbolista Argentino» en homenaje a Grillo y a aquella hazaña. Hoy, más de siete décadas después, su definición sigue siendo recordada en cada rincón del país, no solo como una joya del archivo futbolero, sino como un símbolo del ingenio y la pasión con la que se vive el fútbol en la Argentina.