El entrenador del Pincha decidió no hablar tras la derrota ante Tigre. El mal momento futbolístico y anímico del equipo agrava la relación con los hinchas y pone en duda su continuidad.
El ciclo de Eduardo Domínguez en Estudiantes de La Plata atraviesa su momento más delicado. La relación con los hinchas se volvió tensa, el rendimiento del equipo cayó en picada y los resultados ya no acompañan. Luego de una nueva derrota que complicó al Pincha en todos los frentes, el entrenador tomó una decisión inusual: no brindar la conferencia de prensa post partido.
Es la primera vez que el “Barba” suspende una atención a los medios por el flojo presente del equipo, que acumula seis caídas en el Torneo Clausura, quedó sin chances de pelear por la clasificación a las copas en la tabla anual y descendió al séptimo lugar de la Zona A, comprometiendo su ingreso a los playoffs.
Tras el encuentro, Domínguez no apareció en la sala de prensa del estadio José Dellagiovanna. En cambio, fue visto dialogando con Marcos Angeleri, Director Deportivo del club, en la zona de vestuarios. Luego de unos minutos de charla, el entrenador se retiró por una puerta lateral, evitando el contacto con los periodistas.
La situación refleja el clima de desconcierto e incertidumbre que atraviesa el plantel y el cuerpo técnico. El desgaste del ciclo es evidente, y la falta de respuestas futbolísticas dentro del campo preocupa a la dirigencia y al propio Domínguez.
En este contexto, el próximo partido ante Argentinos Juniors, en el Estadio UNO, aparece como una final anticipada: Estudiantes necesita ganar para meterse entre los ocho mejores del Clausura y, al mismo tiempo, intentar frenar la caída de un proyecto que hoy está en el centro de las críticas.