Boca y Caracas empataron 1 a 1 en su debut por Copa Libertadores. Ramón Ábila y Robert Hernández marcaron los goles.
Y en el re-estreno de Russo dirigiendo Copa Libertadores con Boca, el Xeneize jugó un buen partido pero no pasó del empate frente a un flojo Caracas, que aprovechó la única que tuvo en el partido y se aferró con uñas y dientes al punto.
Con un equipo casi con mayoría de suplentes (salvo Andrada, Izquierdoz y Villa), Boca igualmente jugó un buen partido en Venezuela.
No paso sobresaltos (salvo un remate de Añor que controló Andrada), manejó la pelota y llegó al gol tras un buen centro de Villa y un anticipo de Wanchope en el primer palo.
Minutos después, le anularon mal el segundo por un offside que no fue.
El Xeneize se hizo dueño del partido, frente a un Caracas que fue un reflejo de la Selección de su país.
Un equipo con jugadores de buena técnica, pero flojos en la marca y sin mucha predisposición al despliegue.
En ese contexto, se le hacía imposible recuperar la pelota cuando la perdía y Boca la manejaba a gusto y placer.
El segundo tiempo parecía que seguía con la misma tendencia, con el Xeneize a punto de liquidar el encuentro.
Tuvo en sus pies el segundo Capaldo, pero el arquero Flores tapó con los pies.
Y en el medio de ese dominio de Boca, pelotazo largo y foul de Marcone al borde del área. Hernández se hizo cargo del tiro libre y la colgó del ángulo de Andrada, que poco pudo hacer.
Inesperado empate, que envalentonó al Caracas, que tuvo un par de minutos en los que se vio una mejor versión, algo más parecido a esos buenos momentos de la Selección de Venezuela, cuando puede darle algo de dinámica a sus ataques y manejar la pelota.
Sin embargo, le duró poco y Boca siguió manejando pero, con la salida de Villa, perdió peso en ataque y le costó ponerse de cara a Flores. Solo un remate de Capaldo tras una contra y gran pase de Reynoso y un remate de Wanchope en la última jugada del partido que se fue al lado del palo.
Fue final y se trajo un punto que, en la previa, no se veía con malos ojos pero que, tras el desarrollo, da la sensación que perdió dos.
También está el hecho de haber jugado con suplentes porque prioriza la definición de la Superliga, el sábado cuando enfrente a Gimnasia buscando una victoria y esperando que River pierda puntos en Tucumán para poder lograr el título o al menos forzar un desempate.