Independiente vive días de alta tensión institucional. A tres días de recibir a River por una nueva jornada del Torneo Clausura y con una Asamblea Especial en el horizonte, la sede social del club en Avellaneda fue escenario de un fuerte reclamo por parte de los hinchas, que colgaron pasacalles dirigidos directamente a la dirigencia encabezada por Néstor Grindetti y, especialmente, al vicepresidente Cristian Ritondo.
Los mensajes no pasaron desapercibidos: “Ritondo, los ratones te comieron el contrato de Angulo” y “Hagan como el cagón y mentiroso de Marconi y renuncien todos” fueron algunas de las frases que aparecieron colgadas en las inmediaciones de Avenida Mitre. La bronca, que venía acumulándose por los resultados deportivos, estalló tras la reciente salida del defensor colombiano Álvaro Angulo al Pumas de México.

Angulo, en declaraciones a ESPN Colombia, acusó al club de no haberle pagado una prima acordada al momento de la firma del contrato y aseguró que Independiente había comprado el 85% de su pase, no el 50% como se informó oficialmente. “Si tienen plata para comprar jugadores, también deben tenerla para pagarle a uno que dejó todo por la institución”, disparó el futbolista, dejando al descubierto una nueva grieta entre los futbolistas y la dirigencia.
Desde el club no tardaron en responder. A través de sus redes sociales oficiales, la institución negó las acusaciones del defensor y publicó un comunicado acompañado de los supuestos recibos de pago, intentando llevar claridad a la situación. Sin embargo, el episodio no hizo más que agitar las aguas en un club que atraviesa una profunda crisis institucional, política y deportiva.
El equipo dirigido por Julio Vaccari no encuentra respuestas en la cancha: marcha último en la Zona B del Torneo Clausura y viene de quedar eliminado en la Copa Argentina a manos de Belgrano de Córdoba.

En este contexto, la Asamblea Especial programada para dentro de trece días, donde se tratará el presupuesto 2025-2026, aparece como otro foco de tensión con los socios, que observan con desconfianza el rumbo que viene tomando el club.
Las elecciones que se aproximan también suman presión, en un Independiente que busca estabilidad en medio de un escenario cada vez más caldeado. Mientras tanto, el próximo compromiso frente a River aparece como una prueba de fuego, tanto dentro como fuera del campo.