Barcelona dio un ejemplo de una complicada temporada, a puro sufrimiento pese a tener el resultado en control al llegar al descanso. En Balaídos, lo ganaba 3-0 y con comodidad hasta llegar al entretiempo, pero terminó 3-3 gracias a la reacción de Celta y los culés llevan cuatro partidos sin ganar en LaLiga .
La victoria en la semana por Champions ante Dinamo (1-0) pareció darle empuje y confianza al equipo que por ahora dirige Sergi Barjuán, a la espera de la presentación oficial de Xavi en las próximas horas. Con energías renovadas, en sólo 5 minutos de juego, Ansu Fati, emblema de la renovación culé, sacó un remate de derecha que superó al arquero Matías Dituro.
A los 18´, un histórico como Sergio Busquets consiguió el 2-0 con un preciso disparo desde fuera del área y la superioridad blaugrana se mostró en su esplendor con el cabezazo efectivo de Memphis Depay, a los 34´. Una actuación que parecía darle esperanzas al nuevo técnico y olvidar el flojo rendimiento bajo la gestión de Ronald Koeman.
El primer contratiempo en Barcelona fue la lesión de Ansu Fati, que con molestias llegó al vestuario y su lugar en el complemento lo tomo Alejandro Baldé en el ataque. Nada fue igual desde entonces y el local, dirigido por Eduardo Coudet, comenzó a crecer hasta lograr una remontada que parecía impensada.
Iago Aspas anotó el primer descuento, a los 52´, para capturar un rebote y mandar el balón al fondo del arco. Los fantasmas en Barcelona crecieron con un nuevo tanto local, a los 74´, en un cabezazo de Nolito que ingresó junto al palo izquierdo.
En la última jugada del partido, ante un Barcelona inseguro, Iago Aspas encontró el hueco justo para rematar desde media distancia y puso la pelota lejos del alcance del arquero alemán Marc-Andre Ter Stegen y provocó la euforia por un emotivo 3-3 en Balaídos.