El cuadro blanco se impuso 2-1 con doblete de Casemiro que, como en 2018, le volvió a anotar al cuadro andaluz en el Bernabéu.
A veces, cuando los delanteros no están claros, es necesario que un jugador de más atrás aparezca para solucionar todo. Eso pasa, claro está, en clubes que tiene en sus nóminas talento de sobra. Este sábado eso le sucedió a Real Madrid ante Sevilla. La figura: Casemiro, el brasileño que demostró que no solo es bueno para quitar la pelota, sino para marcar en la portería rival. Gracias a él, el equipo de Zinedine Zidane ganó 2-1 y, por ahora, a la espera del partido de Barcelona (ante Granada), es el único puntero de la liga española.
En un duelo apretado, muy cerrado, en el que los dirigidos por Julen Lopetegui se encerraron atrás y apelaron al contragolpe, Casemiro fue la solución. Gracias a él la gente en el Santiago Bernabéu festejó, pues en una jugada individual, cual delantero de raza, definió con delicadeza para el 1-0 parcial.
Sin embargo, la alegría fue efímera, porque minutos después Sevilla empató todo tras un remate esquinado de Luuk de Jong para el 1-1. Gol para el visitante al que ya se le había anulado un tanto de cabeza del mismo jugador por una posible falta en el primer tiempo (se utilizó el VAR).
La seguidilla de anotaciones siguió, otra vez con Casemiro que apareción en solitario para marcar de cabeza el 2-1 final con el que se desató la algarabía en las gradas. Dos goles en el mismo arco en el que le marcó el año pasado a Sevilla.
A partir de ese momento el duelo se volvió más frenético y el brasileño tuvo que volver a sus funciones normales, las de recuperar y taponar espacios. Y también lo hizo bien, y gracias a él el Madrid mantuvo el orden para quedarse con los tres puntos, llegar a 43 puntos y mirar en solitario desde la punta.
Real Madrid no extrañó a Sergio Ramos, tampoco a Karim Benzema, quien ingresó en la segunda parte. Mientras esté Casemiro, Vinicius Jr (de gran partido por la banda izquierda). y compañía todo se puede solucionar.