Patronato le ganó 3 a 1 a Independiente en Paraná, por la 5ta fecha del torneo. Axel Rodríguez (en dos oportunidades) y Jonás Acevedo marcaron los goles del local, que jugó con 10 casi todo el partido por la expulsión de Jorge Valdez Chamorro; mientras que Lucas Romero había descontado para la visita.
Independiente jugó uno de los peores partidos en la era Domínguez y se comió un cachetazo de novela ante Patronato, que golpeó en momentos clave y terminó quedándose con los tres puntos.
Con errores de todo tipo y color, técnicos y tácticos, Independiente casi que se empecinó en jugar un partido paupérrimo, sufrió un gol casi desde el vestuario, casi nunca lo pudo remontar y en su mejor momento, el local le hizo pagar caro sus errores.
Desde el inicio (o casi) estuvo en ventaja el Patrón ya que, a los 40 segundos, ganaba con un gran cabezazo de Rodríguez que venció a Sosa.
Por momentos con errores insólitos, el fondo del Rojo ponía en riesgo el resultado aún más.
Recibiría una buena noticia cuando Valdez Chamorro le metía un planchazo a Romero y veía la roja, a los 15 minutos.
Sin embargo, Sosa cometería un error amateur, Acevedo le robó la pelota y marcó el 2-0, para sorpresa de los hinchas neutrales que acompañaron al Rojo a Paraná.
El segundo profundizó aun más la postura del local, que se replegó casi hasta el área de Altamirano, dejándole toda la responsabilidad a un Independiente inconexo, que solo con corridas de Vigo o intentos de Leandro Fernández generaba algo.
Con el correr de los minutos fue encontrando algo de fluidez y fue generando chances claras pero no podía marcar. El VAR anularía un descuento de Fernández, que también le acertó a un defensor cuando ya había dejado desairado al arquero en otra ocasión, Benegas tuvo dos y definió mal, sumado a varios remates que se iban a cualquier lado.
Lucas Romero pondría el 1-2 tras una buena combinación entre Vigo y Fernández, justo al cierre del primer tiempo para darle más ánimos de cara a la segunda mitad.
Pero en esa etapa también volvió a carecer de ideas, chocó demasiado y encima, perdería una pelota saliendo en defensa, Medina tiraría el centro desde la izquierda y Rodríguez pondría el 3 a 1 en soledad, ante un Sosa que no pudo hacer nada y un Insaurralde que inexplicablemente se cayó solo y pedía falta.
El tercero derrumbó al Rojo, que siguió teniendo la pelota pero sin ninguna profundidad, con momentos donde parecería que algunos jugadores no quieren responsabilidades y ni se esfuerzan en patear al arco.
Fue victoria justa para Patronato, que jugó un partidazo casi todo el encuentro con 10, pero se repuso y marcó dos goles más, aprovechando las debilidades y los horrores de su rival.
El Rojo no tiene término medio. O tiene partidos en los que ilusiona, que hacen pensar que no tiene tan poco como se piensa, que invitan a creer. O partidos como los de hoy, donde juega decididamente mal y dejan la sensación de que no arrojan absolutamente nada positivo y que harían tambalear a cualquiera.
Lo cierto es que necesitará refuerzos, paciencia y trabajo, para lograr una regularidad y que sus partidos no sean como una moneda, para ver si cae en un buen rendimiento o en uno paupérrimo. Como Talleres o como hoy.

