Brasil cumplió con el trámite y derrotó sin problemas a Paraguay. Con el boleto al Mundial en el bolsillo, el conjunto de Tite salió a la cancha del Mineirão y casi no tuvo que transpirar para vencer por 4-0 a la Albirroja, que está fuera de todo.
La Verdeamarela trató este partido como una práctica pensando en lo que se viene. Tite aprovechó para seguir probando variantes en ataque y sus futbolistas demostraron sus ganas de ganarse un lugar en un equipo que tiene demasiados jugadores pero solo once lugares.
Uno de los que más sobresalió fue Raphinha. El jugado de Leeds, que aparece como una gran opción para la Verdeamarela en la banda derecha, hizo lo que quiso con los defensores paraguayos, y hasta pudo darse el gusto de marcar.
Su primer gol, sin embargo, fue anulado por el VAR por una mano en el comienzo de la jugada. En la segunda que mandó la pelota al fondo de la red, la tecnología no tuvo nada que hacer. Rapinha controló, se acomodó hacia el medio y sacó un estupendo remate por el primer palo que dejó sin chances a Anthony Silva.
Vinicius Junior también saltó como titular y ocupó la banda izquierda en lugar de Neymar, todavía lesionado. Pero el futbolista de Real Madrid no pudo brillar. El que sí demostró su calidad fue Philippe Coutinho, quien en el complemento sacó un estupendo remate de derecha que se colgó en el ángulo.
Con los dos de ventaja y ante una desmoralizada Paraguay, Brasil comenzó a florearse. Antony, futbolista de Ajax, se inventó un golazo espectacular después de mandar un zurdazo al lado del palo, mientras que Rodrygo sentenció la goleada empujando la pelota después de una brillante jugada colectiva.
Así entonces, Brasil volvió a ganar, estiró su invicto y sigue exhibiendo sus credenciales en Sudamérica mientras comienza a pensar en el principal objetivo del año, el Mundial de Qatar.