Durísima batalla en el International Stadium en Yokohama que terminó con triunfo de Brasil en tiempo extra ante España para que la Verdeamarela consiga su segunda medalla dorada en fútbol masculino de manera consecutiva tras la conquistada en Río 2016.
No comenzó del todo bien el partido para Brasil, desperdiciando una chance inmejorable en el primer tiempo en los pies de Richarlison, que tiró por encima del arco un penal al minuto 36 que podría haber adelantado a los sudamericanos en el marcador.
Sin embargo, cuando parecía que la etapa inicial se moría en empate, apareció Matheus Cunha para capturar una pelota sin dueño dentro del área y acomodarla junto a un palo ante la mirada de Unai Simón que nada pudo hacer.
Ya en la segunda parte España pudo llegar al empate con un muy lindo gol de Oyarzábal, quien entrando por el segundo palo conectó de zurda un gran centro de Soler y la puso bien arriba, imposible para el arquero Santos.
Brasil intentó volver a ponerse en ventaja pero el partido se transformó en una lucha feroz en el mediocampo, con imprecisiones y pocas jugadas en ataque. El 1-1 no se movería y por eso tuvieron que definir en tiempo extra.
Andre Jardine mandó a la cancha a Malcom para el suplementario y el delantero del Zenit pagó con el gol del título. Tras un pase largo de Antony, Malcom le ganó la corrida a Jesús Vallejo, de mal cierre, y definió mano a mano ante Simón para estampar el 2-1 que sería definitivo.
Segunda medalla de oro para Brasil en fútbol en juegos consecutivos, ya que habían alcanzado la misma conquista cinco años antes, cuando fueron locales en Río 2016 de la mano de Neymar. Una caricia al alma para el fútbol brasileño que venía con la tristeza de haber perdido la final de la Copa América ante Argentina.