Deportivo Cali derrotó por 2 a 0 a Boca Juniors, por la Primera fecha del Grupo E de la Copa Libertadores. Guillermo Burdisso y Jhon Vásquez marcaron los goles del local.
A veces, los resultados hacen cambiar ciertos análisis. No solo al exterior (el periodismo, en este caso), sino también a las partes, como al mundo Boca, en este caso en particular.
Porque, ¿qué hubiera pasado o qué se hubiera dicho si Rossi no llegaba y aquel cabezazo de Palavecino entraba, por ejemplo? Seguramente, el análisis hubiera sido distinto, pero como no entró, el análisis fue otro y el resultado pudo haber confundido.
No extraña, entonces, que tras ese partido, Boca haya jugado dos muy flojos partidos. Porque lo que se vio hoy en Cali está mucho más cerca de ser una continuidad de lo previo a esa gran victoria en el Monumental ante River que a ser lo que se insinuó que podría llegar a ser tras ese mencionado triunfo.
Porque Boca hoy jugó un flojísimo partido ante un flojísimo rival, que marcha casi último en su torneo y que daba claras muestras de debilidad, hasta que se dio cuenta. Notó que esas muestras de debilidad también venían desde el Xeneize. Y aceleró. Y lastimó. Y marcó. Y ni siquiera sufrió.
Porque a Boca no se le cayó una idea en todo el partido. Solo algún chispazo de Zeballos y las ganas del inicio de Romero, con varios pases interesantes y no mucho más. Demasiado poco.
Si, sintió las ausencias. Las de Pol Fernández, Villa y Rojo, especialmente. Porque Campuzano no tiene las mismas características que Pol, Zambrano encima salió lesionado, Figal sigue en bajo nivel y arriba le faltó picante.
El primer tiempo fue de discreto a malo. Boca tuvo una doble chance clara de inicio, con un remate de Zeballos que De Amores despejó y luego tuvo que tapar un bombazo de Benedetto, en casi su única intervención de real peligro.
A Deportivo Cali parecía caerle cómodo el empate, atacando poco e intentando agarrar a Boca mal parado en alguna contra, pero con poco peligro. Solo con centros (de laterales) de Gutiérrez al área llegaba hasta Rossi, que tuvo una pifia en los primeros minutos que no fue gol de milagro.
Así, todo se fue 0-0 al entretiempo. La segunda parte no parecía que fuera a cambiar, con Boca manejando algo más la pelota pero sin ideas, con un Romero que se tenía que retrasar demasiado para tener contacto con la pelota, Ramírez y Benedetto desaparecidos en acción y solo con Zeballos corriendo en soledad.
Allí, Cali se dio cuenta que Boca era endeble. Y empezó a plantarse cada vez más arriba. Y a jugar mejor, sin deslumbrar ni mucho menos. Y así llegó al gol, con lógica.
Burdisso, justo él, un ex-Boca, peinó un gran tiro libre ejecutado por Velasco solo en el medio del área y puso el 1-0, ante el desconcierto de la defensa visitante.
En desventaja, Boca se fue del partido. Todas las pocas buenas intenciones que había tenido desaparecieron, con algunos niveles individuales que empiezan a preocupar.
Y desde el banco tampoco llegan soluciones, con decisiones que no se entienden. Por ejemplo, las entradas de Salvio u Orsini (de bajos rendimientos) y que Vázquez vea todo el partido sentado.
Encima, Advíncula se fue de excursión ofensiva, no volvió, Velasco encaró, dejó desairado a Figal y tocó al medio para Jhon Vásquez, que puso el 2-0 a falta de 10 minutos. Justo Vásquez, como si fuera una ironía del destino.
En esos últimos 10 minutos, Boca estuvo más cerca de recibir el tercero que de descontar, con un Teo Gutiérrez manejando los hilos, que jugó parado gran parte del partido, pero que le alcanzó para ser de los mejores.
Fue final y debut con derrota para Boca, que se trae un golpazo desde Colombia, en una visita que era de riesgo, pero que el mismo Xeneize se encargó de complicar aún más.
Ahora, deberá conseguir los tres puntos ante Always Ready en la Bombonera el próximo martes, que viene de dar otra sorpresa y ganarle 2 a 0 a Corinthians en El Alto.
