Boca derrotó por 3 a 0 a Independiente de Medellín en la Bombonera. Eduardo Salvio, en dos oportunidades, y Emmanuel Reynoso marcaron los goles para el local.
Y en la Bombonera, el festejo todavía no termina. No satisfecho con haber ganado una Superliga agónica y casi de atropellada, Boca se sacó de encima a un complejo rival con un segundo tiempo de novela y, con un once que empieza a salir de memoria, comienza a mirar el futuro con mas voracidad.
De repente, todo es luz. Las sombras que rodeaban a ciertos jugadores se comenzaron a dispersar y muchos levantaron su nivel.
Son notorios los crecimientos de Villa, Fabra, ni hablar de Tévez, la aparición de Campuzano. Quizás el único que, desde el juego, siga algo en el debe sea Salvio, pero viene cumpliendo con goles y más goles.
Como hoy, para abrir un partido que se le venía complejo a Boca, pero con una gran jugada colectiva y de Fabra, el ex-Benfica apareció de 9 para meter un gran cabezazo y meter el 1-0.
O como un rato más tarde, en la segunda parte, cuando la pelota le quedó tras un rebote y definió contra un palo, con el arquero a su merced para poner el 2-0.
Y tras el segundo, el DIM se derrumbó.
Boca manejó a gusto y placer la pelota, el campo y el juego, y pudo haber marcado más goles, pero no terminó de definirlo.
Pero cuando se está afilado, todo parece salir más fácil y Reynoso, que era postergado y de niveles cuestionados, entró y clavó el 3-0 con un gran tiro libre.
Final, puntos recuperados tras el empate en Caracas y se prepara para, la semana que viene, visitar al líder del grupo Libertad en Paraguay y allí también tomar el mando.
De repente, todo en Boca son sonrisas.


Redactor: Leonardo Barrera