Fluminense derrotó a Boca por 2 a 1 en la final de la Copa Libertadores y se consagró Campeón por primera vez en su historia. Germán Cano y John Kennedy marcaron para el Tricolor, mientras que Luis Advíncula había puesto el empate transitorio. Kennedy y Frank Fabra fueron expulsados.
En una final que término siendo un partidazo, Fluminense hizo dos golazos pero tuvo que esperar hasta el tiempo extra para consagrarse por primera vez en su historia ante un Boca que peleó el partido hasta el final, lo empató con otro golazo pero no pudo llegar a los penales y se quedó en la orilla.
Una verdadera final se vivió en Rio de Janeiro, con todos los condimentos para ser uno de esos encuentros que quedarán en la memoria. Golazos, expulsiones, polémicas, tiempo extra y una definición intensa que se extendió hasta el último segundo de los 120 minutos (y más) que duró.
Porque Boca jugó con lo mejor que tiene (salvo Rojo, expulsado), con el equipo que Almirón parecía haber encontrado en cancha.
Porque Fluminense también puso todo en campo, con sus viejos generales históricos, los jóvenes atrevidos y la imagen fulgurante de Cano, gran figura en toda la edición de esta Copa.
Y lo que prometía ser un gran partido no decepcionó.
El primer tiempo comenzó con una tenencia casi en exclusiva del Flu, que en los primeros 15 tuvo la pelota casi todo el tiempo, pero sin poder entrarle a un Boca que se paraba bien en el fondo y quería salir de contra.
Recién cerca de los 16, una jugada movió los esquemas, tras una contra del Xeneize que condujo Merentiel y que terminó en remate del uruguayo que controló Fabio.
Allí creció algo Boca, que salió de su campo y pudo tener algo más de control de pelota, con Barco como principal herramienta ofensiva.
De su pies nació un avance que podría haber sido una chance muy clara, pero Cavani decidió dar el pase atrás en vez de ponerse de frente al arco.
Y cuando el ritmo parecía calmarse, una tremenda jugada entre Arias y Keno terminó en centro atrás y latigazo goleador de Cano, que puso el 1 a 0 a los 36, marcando su gol número 13 en esta Copa.
Poco del xeneize en ataque que, salvo por alguna incursión de Merentiel, no tenía peso arriba.
En la segunda parte, Boca salió a jugar un poco más arriba, queriendo presionar a un Fluminense que arriesgaba una enormidad en cada salida desde el fondo.
Aunque mejoraba desde la tenencia, no le podía entrar a un Flu que no sentía defender tan atrás pero que venía llevando bien ese tramo del encuentro.
Así que Advíncula otra vez sacó un genial zurdazo desde afuera del área para poner el 1 a 1 y envalentonarse e ir a tomar del cuello a su rival, que sintió el golpe y caminó por una fina cornisa, quedando visiblemente afectado por el empate.
Sin embargo, los cambios en el xeneize no entraron bien (Benedetto, Janson y Langoni) y Boca no pudo aprovechar el envión que le había dado el empate, justo en el momento en el que Fluminense estaba para el golpe de nocaut.
Pasado el sofocón, el local volvió a manejar la pelota pero sin mucho peligro, con un rival que dejó de querer arriesgar.
En la última del tiempo reglamentario, un pase fabuloso de André a Barbosa dejó al lateral mano a mano contra Romero, pero su remate se fue ancho y el encuentro se fue al tiempo extra.
Y el primer suplementario fue el show de Kennedy, que jugó un rato y las hizo todas. Ingresó faltando 15 minutos y se hizo amonestar en una jugada insólita contra Equi Fernández.
Pero marcó un gol espectacular de volea tras una gran jugada colectiva para poner el 2 a 1, pero inmediatamente después vio la roja por subirse a la tribuna a festejar.
En desventaja, Boca salió a quemar las naves con ventaja numérica, aunque una irresponsabilidad de Fabra (una más) lo terminó dejando 10 contra 10.
El colombiano le dio un cachetazo a Nino, el VAR alertó y vio la roja en el final de dicho suplementario.
En la segunda parte, Boca salió como pudo a buscar el empate, pero alguna decisión desde el banco conspiró en su contra.
No el ingreso de Taborda, que entro muy bien, haciéndose cargo del equipo, pero tras casi no sumar minutos (ni concentraciones) en todo el semestre.
Tampoco se comprendió la salida de Figal, el abanderado del xeneize durante todo el partido, y el ingreso de Valdez.
Los últimos minutos fueron con Boca yendo pero sin ideas y quedando regalado en el fondo, con centros al área rechazados entre los puños de Fabio y la cabeza de los centrales, sin terminar de llevar peligro al arco contrario.
Y fue final y primera consagración para Fluminense, que gritó campeón para sacarse la mufa de muchos años, con nombres más que pesados en la historia de Brasil, como Marcelo, Felipe Melo, Ganso y Fabio.
Dura derrota para Boca, que otra vez llegó a la final y se quedó en las puertas de la gloria. En el marco de una Copa irregular, pudo llegar a la definición tras un flojo arranque pero no pudo hacerse fuerte al final ni tampoco llegar a los penales, donde tan bien le había ido.
Hoy, la alegría otra vez es brasileña.
