Boca y Corinthians empataron 1 a 1 en la Bombonera, por la 4ta fecha del Grupo E de la Copa Libertadores. Darío Benedetto y Du Queiroz marcaron los goles del partido, mientras que Víctor Cantillo se fue expulsado en la visita.
Boca jugó en líneas generales un buen partido ante Corinthians, pero no pudo ser eficaz y se terminó llevando un empate con gusto a poco porque mereció más, pero que desde el juego deja buenas señales de cara al futuro, para los próximos encuentros que serán definitorios.
El Xeneize, entre finales. La que tendrá el domingo ante Tigre para definir el torneo local y las dos que definían su clasificación a la próxima ronda de la Copa. La de hoy, ante el Corinthians, líder del grupo y que lo derrotó en la ida.
Ante la palabra de Riquelme, queriendo que Boca jugara siempre como lo hizo ante Defensa y Justicia, Battaglia le dio el gusto y repitió esquema y nombres, salvo por los aún suspendidos Villa y Rojo. En sus lugares, Zeballos e Izquierdoz respectivamente. Luego los mismos, con Pol-Varela-Romero y Benedetto-Salvio arriba.
Y un día, Boca volvió a presionar. Y alto. Y bien.
Recuperaba cerca del área rival y complicaba a un elenco visitante que empezó a desplegar las carencias que se notaba que tenía, incluso aún cuando había derrotado al Xeneize.
Sin embargo, tras un córner y una rebote ganado en ataque al borde del área, Du Queiroz recuperó y puso el 1-0, ante una algo floja respuesta de Rossi.
Tras el gol y tras algunos minutos de incertidumbre, el local se recuperó y empezó a entender como vulnerar a una defensa que se plantaba demasiado en línea y por momentos demasiado lejos de Cassio.
Así, con pelotazos largos para las diagonales de sus extremos, comenzó a encontrar los espacios. Primero, Salvio tardó en definir un mano a mano y lo taparon; después, Zeballos peleó y ganó pero, en el rebote, el remate del mismo Salvio se fue al córner.
Y de repente, de tanto ir, consiguió su premio. Tras otro córner y otra recuperación alta de Zambrano, Benedetto recibió en el área, controló, giró y la cruzó al otro palo para poner el empate e irse al entretiempo 1 a 1.
En la segunda parte, Boca siguió con la misma postura, de ir a apretar bien arriba a la defensa del Timao, que daba muestras de inseguridad cuando tenía que salir jugando.
Tuvo el segundo con Salvio y Pol Fernández, pero no pudo superar a Cassio.
Minutos después, un tumulto por una pelota no devuelta terminó con el recién ingresado Cantillo siendo expulsado por un empujón a Salvio y con el partido detenido por casi 10 minutos. El parón le sacó ritmo al Xeneize, y también el único cambio que llegó desde el banco.
Salió Zeballos, de buen partido, e ingresó Vázquez, que les dio algo más de referencia a los centrales, haciendo que Benedetto salga más del área de lo que lo hacía.
Tuvo una chance clarísima, tras un gran centro de Romero y una cabezazo de Salvio en el área chica que no le acertó al arco.
Tras eso, no demasiado más. Ante la queja por los pocos minutos adicionados y con la sensación de haber merecido mas, Boca se fue de la Bombonera con un sabor agridulce.
Dulce porque jugó un buen partido, tuvo funcionamiento y se vio una clara idea de a qué y cómo quiere jugar, e ilusiona.
Y algo amargo porque, pese a esto, no pudo quedarse con los tres puntos que le aseguraran el primer puesto en su grupo y llegar más relajado al último partido de esta fase, cuando cierre su participación en grupos recibiendo al Deportivo Cali. Deberá ganar para no sufrir ningún traspié y no depender de algún otro resultado.
Pero en el medio, también deberá definir ante Tigre el titulo local. Días definitorios para el Xeneize, de las finales que da gusto jugar.
