Atlético dio el golpe y eliminó a Boca
Atlético Tucumán le ganó a Boca por 2 a 1 en Santiago del Estero por los 16avos de Copa Argentina. Clever Ferreira y Mateo Bajamich marcaron los goles del Decano, mientras que Edinson Cavani descontó para el Xeneize.
Boca se dio otro golpe durísimo. Quedó afuera de Copa Argentina ante Atlético Tucumán y dejó escapar una gran chance para meterse más rápidamente en la Copa Libertadores del próximo año.
El Decano jugó un partido bárbaro, aguantó en el primer tiempo casi sin sufrir, golpeó en la chance más clara que tuvo para abrir el encuentro y, tras el golpe, aprovechó la nula reacción del Xeneize, le dio la pelota, volvió a golpear en una contra y aguantó el envión final de Boca, que no le alcanzó para llegar a un empate que no merecía.
Con muchos cambios con respecto al empate ante Unión del pasado viernes, Russo sorprendió con la inclusión de Fabra, sumado a la vuelta de Cavani y el estreno como debut de Paredes, con Battaglia pasando a la zaga central, con Braida y Alarcón completando el medio.
El primer tiempo comenzó a pura fricción, con mucha pierna fuerte en el medio y mucho corte con infracción, donde a Mastrángelo se lo vio demasiado permisivo, aunque nunca se le terminó de ir el partido de las manos.
Peligro, poco y nada. Atlético le dejaba la pelota a Boca, que la manejaba mucho pero, como se vio en los últimos encuentros, sin demasiada idea de qué hacer con ella, mientras que al Decano le quedaba muy lejos el área de Marchesín.
Así, el encuentro navegaba por aguas poco profundas desde lo emotivo, donde no pasaba demasiado.
Si tuvo el Xeneize un buen cierre de primera parte, con un Merentiel más movedizo que aprovechaba los espacios y un Velasco algo participativo, donde generó algunas chances claras.
Lo tuvo Cavani pero tapó Mansilla, Velasco sacó un remate que se fue cerca y Alarcón tuvo el gol pero elevó su remate entrando al área, con un Boca que no pudo aprovechar su buen momento.
En la segunda parte nada parecía cambiar, con un trámite bastante similar al de la primera.
Pero tras una pelota peleada en la esquina y un córner ganado por Galván, el centro encontró el pie de Ferreira tras un par de rebotes en el área para marcar el 1 a 0 y darle la ventaja a los de Pusineri.
El gol fue un trompazo para el Xeneize, del cual prácticamente no se pudo reponer, marcando una vez más la gran falencia que viene teniendo este plantel, la de no poder reponerse ante un golpe recibido.
Mucho más firme con el resultado, Atlético reforzó su postura ante un Boca en el que nadie parecía querer hacerse cargo de la situación, salvo por Paredes y sus pelotas largas y algún intento de Velasco, que con su movilidad ilusionaba pero con su imprecisión fastidiaba.
Otra contra de las tantas que tuvo el Decano tuvo conducción de Bajamich, pase para Díaz que se fue mano a mano ante Marchesín, su control se le fue algo largo pero el rebote en el arquero le volvió a quedar a Bajamich que, ante la pasiva marca del Xeneize, con una gran definición puso el 2 a 0 con el arco vacío, ante la infructuosa respuesta de Pellegrino casi en la línea.
Sin reacción, con todos pases al pie y sin movilidad, Boca manejaba la pelota pero sin ningún peligro y sin ningún atisbo de respuesta futbolística para dar vuelta una situación adversa, ante un Decano que salía de contra y amenazaba con marcar el tercero.
Recién cerca de los 90 minutos, Boca tuvo una leve reacción donde, mas apoyado en el empuje que en el juego, metió a Atlético contra su área.
Así, al menos con centros al área pudo generar peligro. Mansilla evitó el descuento de Paredes tras un gran remate del ex-Roma que el arquero tapó abajo y mandó al córner.
De uno de esos centros de Merentiel, Mansilla dejó el rebote corto y Cavani aprovechó para marcar el descuento e ilusionarse con un empate.
Sin embargo, ya no quedaba tiempo para más. El Decano movió del medio, rechazó y festejó el pitazo final de Mastrángelo que lo depositó en Octavos de Final de Copa Argentina, donde se verá las caras ante Newell’s para seguir haciendo historia.
Otro golpazo para Boca que, pese al espasmo final, dejó otra vez una floja imagen. Sin juego, sin presionar, solo dependiendo de las ganas de Paredes y Merentiel, con niveles individuales cada vez más preocupantes y sin ninguna idea futbolística, la sensación que quedo fue la de, increíblemente, un fin de ciclo que comenzó hace casi nada.