Argentina derrotó a Croacia por 3 a 0 y se clasificó a la Final del Mundial de Qatar 2022. Lionel Messi (de penal) y Julián Álvarez, en dos oportunidades, marcaron los goles de la Selección.
Tras más de 8 años, Argentina volverá a jugar una Final del Mundo. Hoy, se sacó de encima a un gran rival como Croacia con tranquilidad, nunca sufrió y terminó regalando pasajes de gran futbol.
Con un partido estelar de Messi y Álvarez, metió dos piñas de golpe, sacó la ventaja en un rato y su rival no se pudo reponer, en un encuentro en el que prácticamente no sufrió.
Tras las dudas en la semana, 4-4-2 en campo, con el ingreso de Paredes por Lisandro Martínez, soltando a Enzo Fernández, intentando sumar tenencia en la mitad, ante un medio croata caracterizado por el buen pie.
Parejo comienzo del partido, con Croacia saliendo a disputar la pelota, bien plantado en mitad de cancha y robándole la pelota a la Selección, que se encontraba incómoda y sin demasiadas chances de llegar hasta Livakovic.
Así, casi media hora de trámite lento, pausado y sin emociones se apoderaba del partido.
Sin embargo, de la nada, los centrales croatas dejaron un espacio, Enzo Fernández inventó un pase para Julián Álvarez que picó, enfrentó al arquero y definió, pero Livakovic se lo llevó puesto y Orsato marcó penal.
Messi se hizo cargo y, con un remate alto y fuerte, puso el 1-0 cuando no había pasado demasiado.
Y casi en la siguiente jugada, Álvarez arrancó detrás de mitad de cancha a la salida de un córner, encaró y se llevó a la pelota a los tropezones y a lo guapo para aprovechar los rebotes y terminar definiendo casi en el área chica para poner el 2-0 y marcar una diferencia que nada tenía que ver con el desarrollo del partido.
Tuvo el tercero cuando Croacia estaba nocaut, pero Livakovic tapó un gran cabezazo de MacAllister que era el 3-0.
En la segunda parte, Croacia se la jugó, quedó mano a mano en el fondo y puso más gente arriba para intentar arrinconar a Argentina hasta el Dibu Martínez.
Pero, como en la primera parte, el equipo de Dalic no podía entrarle a una buena defensa argentina que, con la entrada del grandote Petkovic, se vio lo mejor de Otamendi, rechazando todo lo que viniera por arriba y reafirmando el gran torneo que está disputando.
Encima, Messi sacaría a pasear a Gvardiol, encaró, entró al área y le sirvió el tercero a Julián, que con un toque puso cifras definitivas al marcador.
Desde allí, todo fue fiesta. En Lusail, en Argentina, en Bangladesh y en cualquier lugar del mundo donde una bandera celeste y blanca tenga ganas de triunfar.
Y tan tranquilo fue el partido que hasta Scaloni se dio el gusto de poner a Dybala, Foyth y Correa, que no habían sumado minutos. O que el público argentino ovacionara a Modric en su salida.
Fue final y contundente victoria argentina, que borró a Croacia del campo y se metió sin discusiones en la final del Mundial.
Será Francia, será Marruecos. Poco importa a estas alturas. El equipo de Scaloni demostró argumentos suficientes como para no demostrar temor ante ningún rival que se le cruce, y está a un solo paso para grabar su nombre en las páginas más imborrables de la historia argentina. La ilusión sigue en marcha.

