River perdió por 2 a 1 frente a Flamengo la Final de la Copa Libertadores, disputada en Lima, Perú.
Gabriel Barbosa (en dos oportunidades) marcó para el Fla, mientras que Rafael Santos Borré había puesto en ventaja al Millonario. Barbosa y Exequiel Palacios fueron expulsados.
Increíble. Inesperado fue el final de esta Copa Libertadores, en el que River maniató al presunto cuco Flamengo, no lo dejó jugar, lo lastimó y le fue ganando hasta el minuto 89, ese minuto fatídico en el que Gabigol marcó el empate y, segundos después, marcaría el segundo y dejaría a los de Gallardo sin nada. En 3 minutos se derrumbó la ilusión millonaria, que jugó un gran partido, ejecutó a la perfección el guión que debía seguir pero, aun así, se quedó a las puertas de otra Copa más.
Ambos equipos, con sus 11 de gala. Todos sus titulares para disputar la primer final única de Libertadores.
River jugó un primer tiempo perfecto, el ideal que planificó Gallardo. Presionando a Flamengo, ahogándolo en la salida y raspandolo en el medio, casi marcándole la cancha a un rival que parecía no encontrarse en el partido, errando pases sencillos y cometiendo errores insólitos, no demostrando en nada esa jerarquía y esa abismal diferencia de presupuesto que había en la previa.
Tras un desborde de Suarez y una pifia generalizada entre los defensores del Fla, Borré de media vuelta puso el 1-0, ante la floja respuesta general de la defensa.
Los brasileños no hacían pie pero River no fue preciso, sino podría haber marcado algún gol más que mereció y que el partido se lo haría pagar más tarde.
De los cariocas en ataque, nada. Gabigol y Henrique fueron absorbidos por los centrales más Enzo Pérez.
La segunda parte fue una continuación de la primera, hasta que River se quedó sin resto, cerca de los 75 minutos, cuando ya no le respondieron las piernas y se cayó físicamente.
Antes pudo haber marcado algún gol más, pero volvió a fallar en la puntada final.
Flamengo había amenazado con una gran jugada de Bruno Henrique, que terminó en una fantástica tapada de Armani.
Los cambios de River no entraron bien en el partido, especialmente Álvarez y Pratto. Justo este último perdió una pelota en campo contrario, Henrique hizo una jugada fantástica, tocó para De Arrascaeta, que le sirvió el gol a Gabigol, a los 89 minutos, casi sin merecerlo, pero aprovechando su momento.
River sintió el impacto, pero salió a buscar el segundo. Lo que jamás espero fue que, en un rechazo largo, Pinola fallara en el cálculo, Gabigol le ganara a Martínez Quarta y marcara el 2-1 a los 92, cuando ya no quedaba tiempo ni fuerzas para nadie.
Delirio carioca que nadie esperó, ni por desarrollo, ni por rendimiento ni por nada. Nada avizoraba este final pero el futbol, muchas veces, es dinámica de lo impensado y dejó a los de Gallardo sin nada.
Fueron expulsados Palacios y el mismo Gabigol en el tumulto final, pero ya no había tiempo, era cosa juzgada.
Flamengo es el nuevo campeón de la Copa Libertadores. Se armó para dar el golpe continental y lo logró, trayendo jugadores de calidad europea y hasta técnico europeo. Jugó una final muy floja, no a la altura de lo que venía demostrando pero en dos jugadas, le alcanzó para ganar un trofeo que no ganaba desde 1981.
River hizo todo el gasto, jugó el partido que debía jugar, aguantó cuando ya no pudo jugar pero le faltó el ultimo envión, esos últimos 5 minutos mortales que lo privaron de su quinta Libertadores. Minutos que no podrán empañar la gran gesta de Gallardo, con un River siempre presente en los momentos de definición.
Pero hoy, la alegría es brasileña.
Redactor: Leonardo Barrera (@leogBarrera)

